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JUAN MANUEL GUTIÉRREZ-VÁZQUEZ

DATOS BIOGRÁFICOS

Nacido el 7 de noviembre de 1928 en la Ciudad de México, Juan Manuel
Gutiérrez-Vázquez fue un destacado microbiólogo y educador que se dedicó
durante más de 50 años a la enseñanza y divulgación de las ciencias, así
como al diseño curricular en todos los niveles. Su sólida formación y la experiencia
de tomar clases con ilustres personajes como Carlos Pellicer, Julio Torri, Erasto
Cortés, Máximo Martínez, Federico Bonet, entre otros, generó en él un sentido
de responsabilidad social en los procesos de aprendizaje y lo llevó a plantear la
importancia de dotar, a los estudiantes de educación básica, de las habilidades
necesarias para el quehacer científico.



Una vez terminados sus estudios superiores en el Instituto Politécnico Nacional,
se incorporó a la planta docente de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas
de la misma universidad, donde se desarrolló como investigador durante 10 años.
En 1971 entró como director del recién formado Departamento de Investigaciones
Educativas (DIE) del Cinvestav. Durante los primeros años en el DIE trabajó de
manera conjunta con la Secretaría de Educación Pública para la elaboración de
nuevos textos gratuitos para la enseñanza de las ciencias naturales en el nivel básico,
integrando un equipo multidisciplinario para esta tarea.


Hacia 1982 fundó, a través del DIE, un proyecto de centros de educación primaria
experimentales en zonas marginadas para personas que habían interrumpido sus
estudios y buscaban concluir su educación básica, el Centro Michoacano para la
Enseñanza de la Ciencia y Tecnología (CMECT). Este proyecto atrajo la atención del
gobierno del estado y de la agencia de cooperación alemana GIZ, y más tarde se creó
el Centro de Investigaciones y Desarrollo del Estado de Michoacán (CIDEM), que
Juan Manuel dirigió por un corto tiempo.


Después de 37 años como docente e investigador, se fue a trabajar a la
Universidad de Bristol, Inglaterra, para desempeñarse en el diseño, desarrollo
y asesoría de su puesta en práctica de muy diversos proyectos educativos en
más de 50 países de América, Europa, Asia y África.


A su regreso a México ingresó al CREFAL como investigador invitado,donde
fundó la revista Decisio. Saberes para la Acción en Educación de Adultos,
un proyecto editorial que dirigió hasta su muerte, en 2008, y que actualmente
sigue vigente. Durante su estancia en Michoacán fue asesor en educación
del gobierno del estado, particularmente en la creación de la Universidad
Indígena Intercultural y de la Universidad de la Ciénega.


Juan Manuel Gutiérrez-Vázquez falleció el 17 de agosto de 2008 en Bristol, Inglaterra,
dejando un legado importante en la enseñanza de las ciencias naturales, gestión
curricular y del trabajo en las comunidades para el cuidado y desarrollo de su territorio.
Como nos recuerda Pablo Latapí, en uno de sus últimos textos, JM señala que “los retos
de la vida nos invitan a educarnos: el reto supremo, de la muerte, también lo hace […]
nos regresan al punto de partida que no elegimos: el del misterio que somos”
(2008, p. 1298).


PENSAMIENTO EDUCATIVO


La enseñanza de las ciencias

Durante el paso de JM por el DIE, dado que los investigadores que trabajaban los
contenidos de ciencias naturales de los libros de texto carecían de una formación
pedagógica rigurosa decidió incorporar a docentes e investigadores de las “ciencias
blandas” a su grupo de trabajo para que aportaran su visión a los contenidos que se
trabajaban. Esta experiencia lo llevaría a identificar importantes errores curriculares
del sistema educativo para la enseñanza de la ciencia, principalmente sobre la pobreza
de las herramientas con las que supuestamente se dota a las niñas, niños y jóvenes
en la primaria y la secundaria para el aprendizaje de la ciencia.



La enseñanza tradicional pone énfasis en la observación y experimentación como
prueba de la realidad, de manera que el conocimiento se construye con base en
deducciones lógicas y no toma como punto de partida la experiencia y el acercamiento
de los educandos al mundo natural. Para JM, los procesos de aprendizaje debían
romper las barreras de la educación cientificista y superar el adoctrinamiento
sobre ideas y conceptos fijos que crea este tipo de enseñanza y que aleja a
los estudiantes.


Juan Manuel señala que el proceso de construcción de conocimiento no debe centrarse
de forma exclusiva en las formas de educación formal y tradicional, sino que también
hay que establecer una relación personal con las diferentes disciplinas para darle
sentido al aprendizaje y a la investigación.


Por ello, no basta con que la ciencia sea una materia impartida en clase, sino que la
enseñanza debe ser útil para la vida diaria de los estudiantes. De esta manera
contribuiría a desarrollar su capacidad para identificar y definir problemas, observar
y analizar su entorno, generar una actitud reflexiva y desarrollar habilidades para
plantear proposiciones y predicciones lógicas. Dado que el estudio de las ciencias
como disciplina toma años en asimilarse y desarrollarse, es necesario llevar a
cabo una enseñanza adecuada desde los primeros años de escuela. Los contenidos
y habilidades a desarrollar en cada nivel educativo deben definirse en distintos
niveles de abstracción sin perder de vista cuatro preguntas fundamentales:
saber qué, saber cómo, saber por qué y saber para qué.


Desarrollo curricular y materiales educativos


La experiencia de Juan Manuel como asesor educativo en México y en diversas
regiones de Centroamérica y Asia lo llevaría a plantear que la verdadera calidad
de la enseñanza científica y tecnológica depende de que se dé una distribución
adecuada de los conocimientos en los diferentes niveles escolares, de acuerdo
con su complejidad y nivel de abstracción, y no cuando se llenan las aulas de
tecnología de última generación.



Las regiones con baja densidad poblacional y un desarrollo económico incipiente
están más propensas a tener una formación parcial de las ciencias naturales ya que,
en muchas ocasiones, los materiales educativos se elaboran desde una perspectiva
urbana que no responde a las particularidades de la población local y no permiten
la construcción de un esquema comprensivo de la naturaleza.


Entonces, el desarrollo curricular debería estar orientado en dos ejes: uno centrado
en las necesidades inmediatas de la población con un mínimo de conocimientos
indispensables para el cuidado del ambiente y la salud familiar; y otro, que resalte
la importancia del papel que juega la observación, la manipulación y la experimentación
de los objetos en el desarrollo cognitivo del educando, pues en virtud del trabajo que
realice desarrollará habilidades para el trabajo científico.


Juan Manuel consideraba que una buena gestión curricular es fundamental para
el mejor aprovechamiento de todos los recursos disponibles de que disponen las
escuelas, sin importar si son rurales o urbanas. Esto requiere un trabajo conjunto
entre las diversas autoridades educativas, monitoreo constante y la aplicación de
nuevas ideas y procedimientos en las aulas.


También hacía hincapié en que se debe de trabajar con una ciencia para la acción,
para la vida diaria:


Ya no se trata de dichas relaciones [de conocimiento] en términos generales, sino
específicamente de las relaciones entre el saber qué y el saber cómo; por un lado,
y la toma de decisiones en nuestra vida personal, familiar y social, por el otro,
decisiones en que se ven involucradas consideraciones morales y juicios de
valor (Gutiérrez-Vázquez, 2001).


Esto lo denominó el curriculum de vida o muerte, el cual debe tener lo
necesario para que las personas no sólo sobrevivan, sino que mejoren la calidad
de sus vidas. Para ello, resulta imprescindible, desde el punto de vista de JM,
contar con buenos libros de texto y un acompañamiento oportuno de los docentes.
La metodología debe constituir una guía a lo largo del texto, un acompañamiento
a través de las actividades, observaciones y experimentos que se realicen, y que
deben involucrar todo tipo de interacciones más allá de la lectura y el dictado.


OBRAS DEL AUTOR


Biología: unidad del mundo vivo (1975), México, Compañía Editorial Continental.
La naturaleza de las cosas: ciencias naturales (1976), México, SEP.
Alternativas para la educación básica en México (1977), México, CINVESTAV.
Aprendiendo a enseñar y enseñando a aprender (2001), Pátzcuaro, CREFAL.
Con paso lento y agitadamente (2004), México, CINVESTAV.
Estrategias de autoaprendizaje (2008), México, Trillas.
Mis Maestros (2009), Pátzcuaro, CREFAL.


BIBLIOGRAFÍA

Gutiérrez-Vázquez, Juan Manuel (2001), Aprendiendo a enseñar y enseñando
a aprender,
Pátzcuaro, CREFAL.

Gutiérrez-Vázquez, Juan Manuel (2004), Con paso lento y agitadamente.
Ensayos educativos,
México, Cinvestav.

Gutiérrez-Vázquez, Juan Manuel (2004), “Educación superior, etnia y cultura: reflexiones
sobre una Universidad Intercultural indígena en Michoacán”, Revista Interamericana de
Educación de Adultos,
año 26, núm. 1, pp. 53-88, en: https://bit.ly/3BN1Km7

Un abrazo de letras. Textos homenaje para el Prof. Juan Manuel Gutiérrez-Vázquez
(2009), Morelia, Universidad de la Ciénega del Estado de Michoacán.

Latapí, Pablo (2008), “Recuerdos de Juan Manuel Gutiérrez Vázquez”, Revista Mexicana
de Investigación Educativa,
octubre-diciembre, vol. XIII, núm. 39, pp. 1295-1298,
en: https://bit.ly/3bHtf69

Revista Decisio. Saberes para la Acción en Educación de Adultos, varios números,
en: https://www.crefal.org/decisio